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19.8.08

Osetia del sur: Guerra y desinformación

Movido por la confusión generada y generalizada por los y de los medios de comunicación en el Occidente, he aquí este lúcido comentario (directo y breve) de Juan A. Aguilar (Redactor Jefe de la revista militar española XXI Legio) que el pasado 14 de agosto apareció en el periódico español diarioya.es, bajo el nombre de "Análisis - Osetia del Sur: Guerra y desinformación", mismo que viene a Eslavos del sur por medio de este artículo publicado por el portal semanario serbio.

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Análisis - Osetia del Sur: Guerra y desinformación

Desde que el pasado 7 de agosto, las tropas georgianas armadas y entrenadas por EE.UU., Israel y Ukrania, lanzaron una brutal ofensiva sobre la provincia prorusa de Osetia del Sur, provocando más de un millar de muertos entre la población civil de la capital suroseta, hemos asistido en todo Occidente y muy especialmente en España, a una monumental ceremonia de la confusión siguiendo los más elaborados manuales de la tecnología de la desinformación. El espectáculo dado por la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles ha sido patético. La sensación lastimosa de unos profesionales de la información que parecían unos indocumentados rellenando sus espacios con tópicos y lugares comunes, sin aportar el más mínimo análisis de la situación y tomando partido en el conflicto basándose en abstracciones pueriles y vacías de contenido material, sólo puede explicarse por la atmósfera acrítica que domina en nuestros medios y a la que se someten complacientes unos profesionales que han perdido toda capacidad de sentir su propio ridículo.

Sin ser exhaustivos, los hechos son los siguientes:

1. El 19 de enero de 1992, la mayoría de los habitantes de Osetia del Sur, que quedaron dentro de la actual Georgia cuando se independizó tras la caída de la URSS, votó a favor de su incorporación a Rusia.

2. Tras abiertas hostilidades, se firma en Dagomis un acuerdo entre Rusia y Georgia, por el cual, a partir del 14 de julio de 1992, en la zona se desplegarían fuerzas de paz, entre ellas, militares rusos con objeto de evitar que vuelvan a iniciarse los combates.

3. Tras la llegada al poder en Georgia del presidente Mijaíl Saakashvili comienza un rearme espectacular con la ayuda de centenares de asesores militares norteamericanos e israelíes y la tensión en la zona no deja de aumentar.

4. Seguro de sí mismo y del apoyo de EE.UU. y las potencias occidentales, el 7 de agosto, Saakashvili se lanza a la aventura de atacar militarmente Osetia del Sur con todo lo que tiene a su alcance, incluido el bombardeo con cohetes múltiples Grad de la capital suroseta, Tskhinvali, provocando centenares de víctimas civiles y un número significativo de soldados rusos destinados en misión de paz.

5. En su plan no cuenta con la respuesta firme y decidida de Rusia de acudir en ayuda de sus soldados y de la población suroseta, que en su inmensa mayoría tiene nacionalidad rusa. A partir de ese momento, el ejército georgiano –el agresor- se hunde y la derrota es total en 48 horas.

6. El presidente francés Sarkozy consigue el 13 de agosto un compromiso ruso de alto el fuego si se cumplen una serie de condiciones que suponen un desastre para el gobierno de Saakashvili, entre ellas, la acusación de genocidio a las autoridades georgianas.

Todos estos hechos son fáciles de comprobar; basta ir a las hemerotecas y repasar las noticias de los días 7 y 8 de agosto para contrastar lo expuesto. Sin embargo, a partir del 9 de agosto hasta la fecha, comienza una auténtica ofensiva “desinformativa” para pintar a Rusia como la agresora y a los “pobres georgianos” como víctimas del potencial irrefrenable del ejército enviado por Moscú.
Campaña que se adorna, bochornosamente, con las típicas herramientas dialécticas como poner en boca de la denominada “comunidad internacional”, lo que no eran más que los lamentos de los gobiernos de EE.UU. y sus aliados incondicionales. Como si Rusia y China, juntas en el Consejo de Seguridad de la ONU y sumando casi dos mil millones de habitantes de este planeta, no fueran parte de esa comunidad internacional.

Tal descaro y desvergüenza tiene la campaña en lo que se refiere a los medios en nuestro país, que el agregado de prensa de la embajada de Rusia en España emitió una nota oficial el pasado 10 de agosto protestando por el comportamiento indecente de los medios de comunicación españoles y de la que entresaco únicamente unas líneas: <<¿cómo era posible pasar por alto la catástrofe humanitaria de la ciudad entera de Tsjinvali, borrada de la faz de tierra por los tanques y lanzacohetes georgianos? ... Confío en que los periodistas honestos rehúsen la practica de «dobles raseros», aun persistente en algunos medios. Les llamo a abstenerse de prestar el amparo mediático a los verdugos de centenares de surosetios, ancianos, mujeres y niños, así como de decenas de pacificadores, perecidos por ser procedentes de Rusia a causa de la aventurera ofensiva georgiana>>.

Ahora bien, ¿qué se oculta tras toda esta campaña antirusa? Más allá de los análisis políticos y geoestratégicos, de los que iremos informando en este medio digital, lo que subyace es que a las potencias anglosajonas se le hace insoportable tener que reconocer que Rusia recupera su fuerza y vuelve a la Gran Política, de la que Yeltsin había conseguido expulsarla.

Deberá irse acostumbrando la decadente, nihilista y hedonista “comunidad internacional” a que la Santa Rusia vuelva a contar en el concierto de las naciones.

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p.d. Para un análisis mucho más exhaustivo y serio, visitar el interesantísimo blog de Francisco Veiga, profesor de historia conetmporánea en la Universidad Autónoma da Barcelona (UAB) (cuyos varios libros, como La trampa balcánica, son usados como bibliografía también en este blog), en casi todas las entradas del mes de agosto de 2008.

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3.3.08

El largo camino de Kosovo a Kurdistán (A long road from Kosovo to Kurdistan) por Pepe Escobar

Por esta vez, y de modo atrasado (en una clara señal de que el proyecto Eslavos del sur no respeta los tiempos dictados por los modernos impostores de opinión pública llamados medios de comunicación transnacionales), y como una clara excepción a la regla, ahora en su forma original y en el idioma inglés, del pasado 29 de Febrero de este 2008, publicado en The Asia Times On line, este lúcido artículo de Pepe Escobar.

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THE ROVING EYE
A long road from Kosovo to Kurdistan
By Pepe Escobar

The precedent of Kosovo is a terrible precedent, which will de facto blow apart the whole system of international relations, developed not over decades, but over centuries. [The Americans] have not thought through the results of what they are doing. At the end of the day it is a two-ended stick and the second end will come back and hit them in the face. - Russian President Vladimir Putin

In myriad aspects, Kosovo is the new Kurdistan (and the other way around), as much as Iraq is the new Yugoslavia.

The unilateral independence of Kosovo has nothing to do with "democracy". But then what's the point of this North Atlantic Treaty Organization (NATO) provocation towards Vladimir Putin's Russia - a historic ally of Serbia?

The ongoing saga revolves around two crucial, interrelated facts on the ground: Pipelineistan and the empire of 737 (and counting) US military bases in 130 countries operated by 350,000-plus Americans. In short: it revolves around the trans-Balkan AMBO pipeline and Camp Bondsteel in Kosovo, the the largest US base built in Europe in a generation.

It also lays bare continuity from the Bill Clinton to the George W Bush administrations - the US dictating the rules of the game as if in a one-party state.

Yugoslavia and Iraq also "taught" the world two lessons. From Clinton's humanitarian imperialism to Bush's "war on terror", it's all a matter of exclusive Washington prerogative. Blowback, of course, as Putin has warned, will be inevitable.

Albright's serpent

The 78-day, 1999 bombing of Yugoslavia, allegedly to dislodge a "new Hitler" (Slobodan Milosevic) was mirrored by the 2003 "shock and awe" bombing of Iraq, to dislodge another "new Hitler" (Saddam Hussein). Clinton, demonizing the Serbs, used NATO to sidestep the lack of a United Nations mandate; Bush, also without a UN mandate, demonized Iraqis and went all the way with just an authorization by the US Congress.

Clinton attacked the former Yugoslavia to expand the post-Cold War NATO right up to the borders of the former Soviet Union. Bush attacked Iraq to seize the "big prize" in terms of energy resources. Militarization and hegemonic control were at the heart of both operations. Yugoslavia was devastated, fragmented, balkanized and ethnically cleansed into mini-countries. Iraq was devastated, fragmented, pushed towards balkanization and towards ethnic cleansing along sectarian and religious lines.

Senator Hillary Clinton considered Yugoslavia's balkanization and now Kosovo's independence (amputation of Serbia, rather) as "democracy" and a "successful" accomplishment of US foreign policy.

This "model" new independent state saluted by the US, Germany, France and Britain - and virtually no one else - is, according to Vladimir Ovtchinky, a criminologist and former head of Interpol's Russia bureau during the 1990s, "a mafia state in the heart of Europe". It's basically run by Hashim Thaci, a former Marxist who then embraced a nationalist socialism with criminal overtones as one of the youngest chiefs of the UCK (the Kosovo Liberation Army), operating under the codename "The Serpent".

Madeleine Albright, then US secretary of state, pushed "The Serpent" into the limelight when she attributed to him "the brightest future" among those Kosovars who were "fighting for democracy". Albright is nowadays one of Hillary Clintons' top foreign policy advisers. The UCK was roughly a sort of Balkan al-Qaeda on heavy drugs - propped up enthusiastically by US and British intelligence. British special forces trained the UCK in northern Albania while Turkish and Afghan military instructors taught them guerrilla tactics. Even Osama bin Laden had been in Albania, in 1994; al-Qaeda had a solid UCK connection.

Writing in the Russian daily Ogoniok, Ovtchinky describes how Albanian Kosovar clans always controlled opium and then heroin trafficking from Afghanistan and Pakistan through the Balkans towards Western Europe; then during the late 1990s a 3% tax started to finance all UCK operations. The UCK benefited from more than 750 million euros (US$1.1 billion) in drug money to buy weapons, he wrote. According to Interpol and Europol, just in 1999 and 2000, these Kosovar mafias made no less than 7.5 billion euros - also by diversifying from narco-smuggling into human trafficking and large-scale prostitution. In Germany, they made a killing in Kalashnikov trafficking and fake euro banknotes. And as late as in 2007, Italy's top three mafias - the Cosa Nostra, the Camorra and "Ndrangheta" - were seriously thinking of creating a unified cartel to face the ultra-heavy Albanian Kosovar mafia.

Get me to my pipeline on time

Washington and the three European Union heavyweights (France, Germany and Britain) have applauded Kosovo's independence. But this core of the self-described "international community" is caught in silent scream mode when confronted with the possibility of independence for Flanders in Belgium, northern Cyprus, the Serbian Republic of Bosnia, the Basque country in Spain, Gibraltar - not to mention Indian Kashmir (the Jammu Kashmir Liberation Front, JKLF, is already making some rumblings), Tibet, Taiwan, Abkahzia and South Ossetia (both in Georgia and both Russia-friendly), Palestine and Kurdistan. Northern Kosovo itself - totally Serbian-populated - and western Macedonia also don't qualify to become independent. So why Kosovo? Enter the AMBO pipeline and Camp Bondsteel.

AMBO is short for Albanian Macedonian Bulgarian Oil Corp, an entity registered in the US. The $1.1 billion AMBO pipeline (also known as the Trans-Balkan), supposed to be finished by 2011, will get oil brought from the Caspian Sea to a terminal in Georgia and then by tanker through the Black Sea to the Bulgarian port of Burgas, and relay it through Macedonia to the Albanian port of Vlora.

Clinton's NATO war against Yugoslavia and pro-Albania was thus crucial to secure Vlora's strategic location. The oil will then be shipped to Rotterdam in the Netherlands and refineries on the US West Coast, thus bypassing the ultra-congested Bosphorus Strait and the Aegean and the Mediterranean seas.

The original AMBO feasibility study, as early as 1995, and then updated in 1999, is by a British subsidiary of Halliburton, Brown and Root Energy Services. AMBO fits into Vice President Dick Cheney's (and before him, Clinton's energy secretary Bill Richardson's) US energy security grid. It's all about go-for-broke militarization of the crucial energy corridor from the Caspian through the Balkans, and about trying to isolate or sabotage both Russia and Iran.

Halliburton had to have a deeper hand in the whole scheme, and that's where Camp Bondsteel fits in - the largest overseas US military base built since the Vietnam War. Bondsteel, built by Halliburton subsidiary Kellogg, Brown and Root on 400 hectares of farmland near the Macedonian border in southern Kosovo, is a sort of smaller - and friendlier - five-star Guantanamo, with perks like Thai massage and loads of junk food. According to Chalmers Johnson in The Sorrows of Empire, "army wags say facetiously that there are only two man-made objects that can be seen from outer space - the Great Wall of China and Camp Bondsteel". Bondsteel will also double as Kosovo's Abu Ghraib - the largest prison in the independent entity, where prisoners can be held indefinitely without charges pressed and without defense attorneys. Taxi to the Dark Side, which has just won an Oscar for best documentary, applies not only to Bagram in Afghanistan but also to Bondsteel in Kosovo.

Protection racket

Kosovo's "independence" has been brewing since 1999. A single 1999 photo tells the whole story - establishing beyond doubt those elusive "international community" ties. The photo unites Hashim Thaci, then head of terrorist outfit UCK and current prime minister of Kosovo; Bernard Kouchner, then UN administrator of Kosovo and current French foreign minister in the Nicolas Sarkozy administration; Sir Mike Jackson, then commander of NATO's occupying force and current consultant for a Blackwater-style mercenary outfit; and general Wesley Clark, then NATO supreme commander and now military adviser to Hillary Clinton.

Kosovo's "internationally supervised independence", which was due to be outlined in a meeting in Vienna this Thursday, has nothing to do with autonomy. Exit the UN, enter the European Union. Amputated from Serbia, Kosovo will be no more than an EU (and NATO) protectorate. EU officials in Brussels confirm that thousands of bureaucrats, along with police officers, will be deployed to Kosovo, to live alongside more than 17,000 NATO military personnel already in place.

Neo-colonialism is alive and well in "liberated" Kosovo - which will have to put up with a viceroy and will have no say whatsoever in foreign policy. Think of "liberated" Iraq under the infamous Coalition Provisional Authority run by viceroy L Paul Bremer.

An array of European analysts, not to mention Russians, has compared the current, dangerous state of play in the Balkans to Sarajevo in 1914 that led to the outbreak of World War II. Blowback, in the short term, will include Serbs refusing to be part of this "independent" state and Albania not recognizing the current Albania/Serbia/Macedonia borders. Just like a century ago, Central Europe, Russia and the Muslim world are clashing in the Balkans, but this time subjected to a US screenplay. Bush and German Chancellor Angela Merkel, in tandem, gave the go-ahead to the Kosovo declaration of independence weeks before the fact. Small, contrarian EU countries like Slovakia, Romania and Cyprus were imperially overlooked.

Russian Foreign Minister Sergei Lavrov has characterized Kosovo's independence as the beginning of the end of contemporary Europe. As British journalist John Laughland, manager of the British Helsinki Human Rights Group stresses, "The current status of the province is established by UN Security Council resolution 1244," which determines that Kosovo is part of Serbia. Thus the US and the EU have - once again - made minced meat of international law.

Why not us?

Kurds, especially those in Iraq, might be tempted to believe Kosovo is a meaty precedent pointing to the emergence of an independent Iraqi Kurdistan - their dream, and Turkey's nightmare. Just as in Kosovo, oil is in play (Kirkuk and its pipelines); and Iraqi Kurdistan, since 1991, had been a sort of extended Camp Bondsteel anyway, an American-protected enclave in Saddam's Iraq and then a haven of stable "democracy" in Bush-devastated Iraq.

But it's hard to dream about independence when Iraqi Kurdistan has been de facto invaded by 10,000 Turkish troops with the help of US intelligence.

According to Baghdad's al-Mada daily, the president of the Irbil-based Kurdistan Regional Government (KRG), Massoud Barzani, sent an urgent letter to Bush for him to personally stop the Turkish invasion. Barzani flatly accuses the Turks of destroying his region's infrastructure. Barzani's spokesman, Falah Mustafa, has placed all responsibility "on the US government". Peshmerga (Kurdish militia) General Muhammad Mohsen is also furious ("We think the United States is making a big mistake"). This is as good an intimation of inevitable blowback as any.

Dozens of thousands of Peshmerga are now stationed very close to the Turkish-Iraqi border. According to Mohsen, the red line is along the Mateen mountain range. He said, "The Peshmergas told [the Turks] if you go any further we will kill you." Also according to Mohsen, Barzani theatrically told him, "I will be the first to die in fighting the Turks."

The official KRG position, endlessly relayed on Kurdish media, is that it has done everything to "limit the activities" of Kurdistan Workers' Party (PKK) rebels in Iraqi Kurdistan. This has fallen as much on (Turk) deaf ears as Baghdad's feeble official protests. Iraqi Kurdish politician recite the same mantra; the PKK is just an excuse for the Turks to "prevent the establishment of a Kurdish state".

But then, in the thick of the action, KRG Prime Minister Nechirvan Barzani struck quite a different chord. He said the Turks did not attack Kurdish civilians and only destroyed a few bridges in some desolate mountain passes. Kurdish media though is awash with reports and even video of damage to Kurdish villages. So what's going on?

Turkey's invasion of Iraqi Kurdistan is a graphic show of force - a sort of "shock and awe" in slow motion, meaning this is a player to be reckoned with in both the Middle East and Central Asia. Turkey - with much more firepower than Serbia, and a NATO member to boot - has set its objectives with precision: to bomb the KRG's credibility, and to imprint the extent of its reaction in case the Kurdish go for autonomy, including control of the oil-rich Kirkuk area in Iraq. At the same time, this is a message to Washington (don't trample us or we destabilize the only "stable" part of Iraq) and to Baghdad (let's do business; we need some of your oil and a lot of your water for our development).

So much for Kurdistan's dream of independence - inside Iraq as much as for the 12 million Kurds living in Turkey. They are left with a few rumblings, an attempt at downplaying the whole thing, and the obligation of facing the fact that the US, once again, has sold them short. Not to mention the Kurds, once again, they are sold short.

The KRG's Barzani and current Iraqi President Jalal Talabani, eternal Iraqi Kurdish leaders, rival warlords and wily opportunists, had already sold PKK Kurds short 15 years ago during a joint offensive with the Turkish army (See Double-crossing in Kurdistan Asia Times Online, November 2, 2007). They had vocally promised this would never happen again. It's happening right now. Thus Turkey wins, hands down - driving a wedge between Washington and Iraqi Kurds.

Blowback, in this case, may be long in coming, but Washington is bound to taste it. Turkey will clinch an oil deal with Russia and will buy Iranian gas and co-exploit Iranian oil in the Caspian. As for Iraqi Kurds - seeing red against both Washington and Ankara - more than ever they won't stop dreaming of becoming the new Kosovo, on their own terms.
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Pepe Escobar is the author of Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007). He may be reached at pepeasia@yahoo.com.

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24.2.08

Kosovo: la caja de Pandora demográfica

En el periódico mexicano La Jornada el día de hoy apareció un lúcido comentario de las implicaciones geopolíticas de la independencia de Kosovo, autoría de Alfredo Jalife-Rahme. Aquí lo transcribimos:

"Bajo la Lupa

Alfredo Jalife-Rahme
Kosovo: la caja de Pandora demográfica


¿A pocos días de la elección presidencial en Rusia, la expansionista tripleta de Estados Unidos-Organización del Tratado del Atlántco Norte-Unión Europea (EU-OTAN-UE) humilla al zar geoenergético global Vlady Putin y pone contra la pared al probable próximo presidente Dimitri Medvedev?

En entrevista con Pepe Cárdenas, de Radio Fórmula, sobre la independencia unilateral de Kosovo advertíamos que la tripleta expansionista EU-OTAN-UE no solamente colocaba peligrosamente cara a cara a Rusia y a EU, dos superpotencias nucleares, sino, peor aún, había abierto la caja de Pandora demográfica que, incluso, se le podía revertir a sus autores y brujos aprendices: EU y Gran Bretaña.

A muchos cándidos –quienes desconocen tanto la historia de los Balcanes (donde se desencadenó la Primera Guerra Mundial y se escenificó buena parte de la Segunda), así como las grietas de su fractura tectónica geopolítica entre Rusia y la tripleta expansiva EU-OTAN-UE– les puede sonar descabellado que de nueva cuenta los Balcanes, en general, y Kosovo, en particular, vuelvan a ser el escenario de una guerra mundial, como aduce Jurgen Elsasser (Réseau Voltaire, 9/2/08). Quien esto escribe recuerda que en 2000, invitado por el Instituto de Política y Economía Internacional de Belgrado con posterioridad a los bombardeos que devastaron a Serbia, un geoestratega del Kremlin preguntaba muy atormentado, ante el asedio expansionista de la tripleta EU-OTAN-UE que literalmente había conquistado buena parte de los Balcanes, cuál sería la línea roja que trazaría Rusia, en ese entonces totalmente agazapada en la fase aciaga de Boris Yeltsin y antes de que apareciera la figura redentora de Vlady Putin.

Bajo el mandato del errático Yeltsin, Rusia buscaba desbrujulada su línea roja en los Balcanes para poder detener el embate de la tripleta expansionista de EU-OTAN-UE hacia el mar Negro, que tiene como triple fin: 1. estrangular a Rusia en su flanco occidental; 2. cerrarle el paso al mar Mediterráneo, y 3. conectarse al Transcáucaso, colindancia de los pletóricos yacimientos de hidrocarburos en el mar Caspio.

Bajo el mandato exitoso del zar geoenergético global Vlady Putin, ¿la línea roja de Rusia pasa por Kosovo?

Hasta ahora, después de casi ocho años de mandato regenerador que resucitó a Rusia de los cementerios neoliberales, el zar geoenergético global ha podido detener el embate expansionista de la tripleta EU-OTAN-UE, al menos en el frente terrestre, no así en el espacio, donde el régimen torturador bushiano pretende establecer unilateralmente su nueva hegemonía que ha inquietado tanto a Rusia como a China, quienes han iniciado una colaboración para abolir las “armas de destrucción masiva” en el espacio sideral.

Rusia y China acaban de protestar estruendosamente por la reciente destrucción misilística por el Pentágono de un satélite averiado, que inaugura oficiosamente la carrera armamentista en el espacio sideral.

En la etapa de Vlady Putin, la línea roja de Rusia en el espacio ha sido diáfana y pasa terrenalmente por Polonia y la República Checa, ingenuos candidatos a formar parte del escudo antimisilístico balístico del régimen torturador bushiano. Quizá la citada línea roja también atraviese Ucrania, en caso de que insista suicidarse con su incrustación en la OTAN, lo cual obligará a Moscú a dirigir parte de sus misiles nucleares contra su añeja colonia fraterna.

¿Cuál será el revire de la dupla Putin-Medvedev más allá de la primera semana de marzo?

Pareciera que la tripleta expansionista EU-OTAN-UE está dispuesta a proporcionar migajas a la agazapada minoría serbia cristiana ortodoxa de Kosovo, antes de que sea presa de la limpieza étnica, con el fin de atemperar la furia rusa mediante otra secesión, como deja entrever The Financial Times (20/2/08), en el norte de Mitrovica, arriba del río Ibar.

Para concretar su viabilidad económica, es probable que más adelante –conforme al diapasón del guión estadunidense que juega la “carta islámica” en Europa (al contrario del resto del planeta) para avanzar su agenda geopolítica– los islámicos sunitas albano-kosovares sean anexados a la “gran Serbia” con el fin de comunicarse con el mar Adriático y para mantener la espada de Damocles islámica sobre la cabeza europea (de mayoría cristiana) en caso de rebeldía trasatlántica.

En la citada invitación, quien esto escribe también rememora la angustia del delegado israelí, quien daba como ejemplo la aparatosa reconversión demográfica de la provincia autónoma de Kosovo, que a inicios del siglo XX contaba con casi 80 por ciento de cristianos ortodoxos serbios y el restante de una minoría de islámicos sunitas albano-kosovares. Un siglo más tarde, debido a la poligamia islámica sunnita frente a la monogamia cristiana ortodoxa, los albano-kosovares se han convertido en aplastante mayoría, con cerca de 95 por ciento frente a menos de 5 por ciento de cristianos ortodoxos serbios.

El vuelco es dramático y ha sido aprovechado por la tripleta expansionista de EU-OTAN-EU para socavar el poder de Rusia en las entrañas históricas de Kosovo cuando el poder demográfico es transformado en equivalente de fuerza democrática.

La angustia del delegado israelí no era injustificada cuando las proyecciones demográficas en Israel vaticinan que la presente minoría palestina se convertiría en mayoría en un futuro si las condiciones territoriales y coyunturales permaneciesen sin modificar. De allí la erección del muro ignominioso a lo largo de Cisjordania, que delata la paranoia demográfica de las poblaciones monogámicas frente a los poligámicos (Demografía de Israel 2000-2020, Arnon Sofer, Universidad de Haifa), mensaje que fue llevado a EU por Bibi Netanyahu, ex premier y fundamentalista hebreo del partido Likud, quien en su diatriba racista de entonaciones huntingtonianas ante sus correligionarios de EU calificó a los mexicanos migrantes como los “palestinos estadunidenses”, debido a su crecimiento exponencial frente a los protestantes blancos anglosajones (los WASP, por sus siglas en inglés).

No fue gratuito que luego de las desorbitadas ideas racistas de Bibi, el régimen torturador bushiano haya erigido otro muro ignominioso –casi 50 veces mayor que el muro de Berlín– por las mismas constructoras israelíes a lo largo de la transfrontera con México.

Más allá de importantes anotaciones sobre Kosovo (v. gr. la mafia de los cárteles controlados por la dupla anglosajona), se abrió una caja de Pandora demográfica que en caso de ser imitada puede desencadenar una serie de ominosas balcanizaciones globales que podrían desmembrar a muchos países –siempre y cuando sus provincias separatistas gocen del reconocimiento de una de las dos superpotencias nucleares– y que, incluso, se le pudiera revertir a sus autores como sería el caso cuando los mexicanos de EU reclamen en forma unilateral, primero, su autonomía y, luego, su independencia.

El régimen torturador bushiano juega con el fuego balcanizador y vulcanizador, y pareciera que en lugar de la ley internacional de la ONU, ha optado por el desorden internacional que puede hacer explotar a muchos países a lo largo y ancho del mundo y que, quizá, sirva para encubrir la desintegración del neoliberalismo global anglosajón, que vive su peor momento histórico."

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28.6.05

La primera guerra mundial y la creación de la primera Yugoslavia

Tres imperios en decadencia, Austria-Hungría (1) y Rusia (1) por un lado y Turquía en medio de una crisis política propia por el otro (1), se debatían entre la revolución (la rusa de 1905 (1, 2, 3) y la turca de 1908 (1, 2), antecedente de la posterior, encabezada por Ataturk en 1919 (1)) y el desmembramiento; necesitaban conquistas territoriales y prestigio militar para enmascarar las crisis internas [1]. Por otra parte, la Europa de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX era testigo del ascenso de un nuevo poder que se hacia más importante, Alemania (1).

La actitud traidora de los dirigentes de la II Internacional (1, 2, 3) a su propia ideología internacionalista, que, violando los principios marxistas, apoyaron a sus diferentes burguesías, contrasta con la actitud internacionalista de la mayoría de los socialistas balcánicos que denunciaban la guerra imperialista y a la burguesía de sus propios países como primer enemigo (1, 2, 3). El auténtico espíritu comunista, quedó reflejado en el valiente acto de los diputados socialistas serbios, de votar en contra del Gobierno cuando pedía el apoyo de todos los partidos para detener la agresión austro-húngara [1]. Estos actos en aquel entonces, al igual que hoy en día eran sentidos como alta traición a la patria.

Para que no sea una excepción, tras declararle la guerra a Serbia (1) por haberse negado que la policía austrohúngara realizara la investigación del atentado al Archiduque Francisco Fernando (Franz Ferdinand) (1, 2) en suelo serbio y castigara a los que encontrara culpables (todo lo cual se exigía en el famoso Ultimatum del 19 de julio y que fue rspondido por parte del gobierno serbio en esta respuesta), el Imperio Austrohúngaro bombardeó Belgrado tras declararle la guerra a Serbia. En tan sólo trece días que duró la primera ocupación, la ciudad fue incendiada, saqueada y su población maltratada. En Kalemegdan yacían los cuerpos colgados de los opositores a la agresión y miembros del ejército serbio.

Viendo la amenaza austrohúngara y la baja moral de su ejército, ya muy enfermo y pronto a morir, el aún rey Petar I se levantó de su lecho y sostuvo un discurso histórico ante sus tropas, mismo que, según se dice en la leyenda, les llenó de una fuerza renovada. En las próximas batallas lograron repeler las fuerzas austríacas de sus territorios. En esa ofensiva se lograron capturar más de 600 soldados austrohúngaros y alcanzar una temporal liberación y paz que duró del 15 de diciembre de 1914 al 6 de octubre de 1915. Viendo su derrota, Austria decidió regresar al frente serbio, sólo que esta vez con tropas de su aliado: Alemania, comandadas por el general August von Mackensen.

Belgrado caía en manos de los agresores con un costo de más de 5,000 soldados serbios muertos en los nueve días que duró la batalla [Lek95]. En los anales históricos se menciona ésta como una de las batallas más difíciles que sostuvieron los agresores en su guerra contra Serbia. Belgrado era una vez más incendiada, saqueada y su población aniquilada a manos del enemigo o por el hambre.

Una gran parte de la población decidió unirse a la retirada del ejército serbio, abandonando su reino, en dirección de Albania, en medio de un invierno terrible (1, 2, 3, 4). En las costas del Adriático tuvieron que esperar a sus aliados durante mucho tiempo para finalmente ser trasladados a las islas de Korfú y Vido. Muchos fueron trasladados a Francia donde recibieron ayuda. Según John Reed [1 apud J. Reed, La guerra en Europa Oriental, Ediciones Curso, p. 109], el periodista comunista americano (que fue corresponsal en la zona), sólo en la primavera de 1916 murieron de tifus 300,000 serbios.

Sumergido en su totalidad en el terror, todo el ejército serbio fue desterrado por las fuerzas agresoras, para continuar su lucha en un nuevo frente abierto en Salónica el año de 1916 (1, 2). Los soldados tuvieron que marchar sobre casi un cuarto del territorio de Europa para volver a sus hogares, dejando más de 95,000 en este camino del infierno la vida, sobre todo en las islas del archipiélago griego. Es herencia de aquellos acontecimientos la canción de Tamo daleko (Allá lejos, en traducción al español) que es hasta el día de hoy aún una especie de himno popular (aunque no oficial) serbio que sobrevivió incluso la censura política impuesta por parte del gobierno socialista en la época de Tito.

En otoño de 1916, el ejército serbio inició junto con los francéses los preparativos para la gran batalla con la que finalmente decidirían el resultado de la I guerra mindial y regresarían a casa. El 15 de septiembre de 1918, los soldados lograron finalmente romper el llamado frente de Salónica. 45 días después, ya habían llegado a Belgrado, liberado el día primero de noviembre de 1918 (1, 2, 3).

A finales de enero de 1921, el comandante de la parte oriental del frente de Salónica, el mariscal francés Franchet d’Esperey, le entregó a Belgrado la distinción de la Cruz de Caballeros de la Legión de Honor (1, 2). Después de Paris y Liege, Belgrado resultó ser la tercera ciudad proclamada heróica en la primera guerra mundial.

Es éste, desde luego, el segundo de los tres mitos glorificados y repetidos hasta la exageración por los nacionalistas serbios de los inicios de la década de 1990 y hasta el día de hoy.

Uniéndose a los esfuerzos de Serbia y de Montenegro, la parte más progresista de los pueblos sudeslavos que continuaban en el marco del Imperio Austrohúngaro o bajo otras dominaciones se incorporaron a la guerra a través de brigadas voluntarias o bien mediante su actividad revolucionaria contra la monarquía de los Habsburgo.

Sin embargo, no está demás recordar las demostraciones de muchos croatas y bosnios en las calles de las principales ciudades de esa región de los Balcanes que seguía bajo el dominio de los Habsburgo, en contra de los serbios y todo lo que con ellos y la unificación de los eslavos del sur tuviera que ver. Aún no había ningún antecedente de enemistad alguna entre los serbios y los croatas, mismos que se sentían muy cercanos en esta coyuntura imperialista. Incluso, muchos serbios austrohúngaros pelearon lado a lado con los otros sudeslavos movilizados por el ejército imperialista, aunque según muchos testimonios, se hallaban en sería desventaja y bajo constante sospecha de traición, al combatir a su mismo pueblo del otro lado de las trincheras. Una gran parte de croatas, musulmanes bosniacos, eslovenos, checos y hasta serbios velaban por sus intereses y sus obligaciones de súbditos de la monarquía austro-húngara. Queriendo quedar bien a los ojos de sus amos, se volvían los más feroces guerreros en las batallas principalmente en contra de los serbios. Muchos recibieron altas condecoraciones militares por parte de Austria y Alemania (1, 2, 3). Era ésta una muestra más de la terrible influencia de los imperios en los pueblos nativos de sus fronteras. Los serbios, croatas, eslovenos, montenegrinos y macedonios se enfrentaban de nuevo vestidos, a excepción de los serbios y los montenegrinos, en uniformes de otros y bajo otras banderas, al igual como lo hicieron para el Bizancio, los turcos, los austríacos o alemanes en el pasado.

Interesantes líneas acerca del ambiente en las calles de Zagreb en el verano de 1914, con demostraciones de solidaridad con la familia imperial de Viena y búsqueda de venganza por parte de los croatasy musulmanes bosníacos leales en contra de los asesinos de Franz y de Sofía al otro lado del río Drina, al igual que el pensamiento transcrito de las memorias de Josip Horvat, croata, en sus memorias (Zapisci iz nepovrata. Kronika okradene mladosti 1900-1919), que dice: "(...) todo pasa en una especie de borrachera festiva, irresponsable, nadie ve (...) que los que tendrán que intercambiar los primeros disparos en el gran conflicto son precisamente los croatas y los serbios (...)", escribe Filologanoga en su blog.

Por su parte, los sudeslavos que pugnaban por la unificación y se hallaban lejos de su territorio (principalmente croatas y eslovenos) promovieron una agitación en todo el mundo, a favor de su unidad e independencia, fundando un Comité Yugoslavo (1, 2, 3) que colaboró con el gobierno serbio. Fruto de esta colaboración, y del patrocinio de EUA y Gran Bretaña interesados en crear un estado fuerte que frenara a Austria en un principio y a Alemania y la recién formada URSS después, por ese sudeste europeo, fue la firma de dos declaraciones: la primera, en Viena, el 30 de mayo de 1917 –La Declaración de Mayo- (1, 2, 3), implicaba que los serbios, croatas y eslovenos formarían un estado: Yugoslavia, dentro del Imperio austrohúngaro y bajo la corona de los Habsburgo; la segunda, fue la Declaración de Corfú, del 20 de julio de 1917 (1, 2, 3), que previó la creación de un estado de serbios, croatas y eslovenos en forma de monarquía constitucional, parlamentaria y democrática con la dinastía Karadjordjević (serbia) en el trono. Esta declaración la firmarían Nikola Pasić, presidente del gobierno serbio, y el doctor Ante Trumbić, representante de los croatas [Mil00]. A la firma del acuerdo se unen por un lado, Montenegro que enfrenta una revuelta política interna en esta epoca (1, 2), los habitantes de Bosnia y Herzegovina y los macedonios (1). No está demás mencionar que la Junta Nacional Croata, dirigída por Antun Korosec toma el poder en Zagreb y logra finalmente proclamar la unión de los serbios, croatas y eslovenos (1, 2, 3).

De tal modo, el anhelo de una parte de los intelectuales y las clases pudientes de los pueblos sudeslavos se vio coronado con la proclamación de la unidad, el 1° de diciembre de 1918, iniciándose un proceso histórico de mediana duración, de 63 años, que fue lo que duró el sueño yugoslavo.

La actitud internacionalista de los socialistas balcánicos (en directa oposición a la guerra) se concreta en 1915 con la creación de la Federación Socialdemócrata Balcánica (1, 2, 3), que une a los partidos de Romanía, Grecia, Bulgaria y serbia y que tendría continuidad a principios de los 1920's con la Federación Comunista Balcánica, el primer paso práctico y decisivo dado en pro de la unificación de los pueblos balcánicos [1].

Palau [Pa96] comenta que en ese momento Serbia resultó ser la potencia regional triunfadora en la I Guerra Mundial, aliada de quienes iban a dictar el orden del siglo XX. Su autoridad moral en 1918 era enorme en el mundo eslavo meridional, ya que había sufrido pérdidas y sacrificios inmensos. Así, la idea yugoslava se impuso con facilidad en Croacia, en donde los oponentes a ésta no encontraban un clima fácil para expresarse. Sin embargo, sigue el autor, en realidad seguían siendo mayoría aquellos croatas que se identificaban con un proyecto nacional propio y a quienes les disgustaba la subordinación a un pueblo "menos desarrollado". Así pues, la constitución de la primera Yugoslavia que duró entre los años 1918 y 1941, creó de nuevo una gran frustración entre los croatas, ésta ya segunda, sorda pero profunda [Pa96].

Algunas de las figuras políticas de Serbia alzaron igualmente su voz contra el proyecto yugoslavo en 1918. Como lo relata Palau [Pa96], éstas advirtieron que era demasiado ambicioso y, en todo caso, prematuro porque no se veía acompañado de la maduración necesaria. Sugirieron que la oportunidad de sentarse en la mesa de los vencedores en Versalles (1, 2, el tratado completo se puede encontrar aquí) se aprovechara para conseguir objetivos más modestos pero más sólidos e irreversibles, como la extensión de las fronteras de Serbia hacia el Adriático, Bosnia y Herzegovina y Slavonia, de manera que el estado serbio integrara a la mayor parte de los serbios de Austrohungría, pero dejando a croatas y eslovenos la formación de sus propios estados diferenciados en el resto de los territorios del Imperio destruido. Quizás, especula Palau [Pa96], esas observaciones fueron acertadas y proféticas. La Serbia triunfante de 1918 podía, efectivamente, haber establecido sus fronteras donde le hubiera complacido. Sin embargo, el sentimiento paneslavo, la ambición de la monarquía por gobernar un reino mayor y los intereses internacionales terminaron por imponer el proyecto yugoslavo.

Al amanecer del periodo entre las dos guerras mundiales el mundo fue testigo del nacimiento del primer antecedente de lo que llegaría a ser Yugoslavia: el Reino Unido de Serbios, Croatas y Eslovenos, nombrado a partir de 1929 Reino de Yugoslavia (1, 2, 3, 4), cuyo territorio constituido se puede observar en el siguiente mapa en el que se muestra igualmente el resquebrajado Imperio Austrohúngaro una vez terminada la I Guerra Mundial:



Ruptura del Imperio Austrohúngaro una vez terminada la Primera Guerra Mundial.
(Historical Maps on File, USA, Ed. Facts on File, Martin Greenwald Associates, 1989)




Mapa de Europa entre la I y la II Guerras Mundiales, en época de la llamada Guerra Total (1914-1945).
(Historical Maps on File, USA, Ed. Facts on File, Martin Greenwald Associates, 1989)


Para Eric Hobsbawm, uno de los historiadores británicos más importantes del siglo XX (normalmente ubicado con el grupo de los socialistas británicos), en [Hob01], al término de la primera guerra mundial las potencias vencedoras trataron de conseguir una paz que hiciera imposible una nueva guerra como la que acababa de devastar el mundo y cuyas consecuencias estaban sufriendo.

Salvar al mundo del bolchevismo y reestructurar el mapa de Europa eran dos proyectos que se superponían, pues la maniobra inmediata de enfrentar a la Rusia revolucionaria en caso de que sobreviviera –lo cual no podía en modo alguno darse por sentado en 1919- era aislarla tras un cordon sanitaire, como se decía en el lenguaje diplomático de la época, de estados anticomunistas [Hob01]. Dado que éstos habían sido constituidos totalmente o en gran parte con territorios de la antigua Rusia, su hostilidad hacia Moscú estaba garantizada. De norte a sur, dichos estados eran los siguientes: Finlandia, una región autónoma cuya secesión había sido permitida por Lenin; tres nuevas pequeñas repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), respecto de las cuales no existía precedente histórico; Polonia, que recuperaba su condición de estado independiente después de 120 años, y Rumanía, cuya extensión se había duplicado con la anexión de algunos territorios húngaros y austriacos del imperio de los Habsbugo y de Besarabia, que antes pertenecía a Rusia. De hecho, prosigue Hobsbawm [Hob01], Alemania había arrebatado la mayor parte de esos territorios a Rusia, que de no haber estallado la revolución bolchevique los habría recuperado. El intento de prolongar ese aislameinto hacia el Cáucaso fracasó, principalmente porque la Rusia revolucionaria llegó a un acuerdo con Turquía (no comunista, pero también revolucionaria), que odiaba los imperialismos británico y francés. En resumen, en el este los aliados aceptaron las fronteras impuestas por Alemania a la Rusia revolucionaria, siempre y cuando no existieran fuerzas más allá de su control que las hicieran inoperantes [Hob01].

El historiador prosigue indicando que no es necesario realizar la crónica detallada de la historia del período de entreguerras para comprender que el tratado de Versalles no podía ser la base de una paz estable. Estaba condenado al fracaso desde el principio y, por lo tanto, el estallido de una nueva guerra era prácticamente seguro. Los Estados Unidos optaron casi inmediatamente por no firmar los tratados y en un mundo que ya no era eurocéntrico y eurodeterminado, no podía ser viable ningún tratado que no contara con el apoyo de ese país, que se había convertido en una de las primeras potencias mundiales [Hob01]. Dos grandes potencias europeas, y mundiales, Alemania y la Unión Soviética, fueron eliminadas temporalmente del escenario internacional y además se les negó su existencia como protagonistas independientes. En cuanto uno de estos países volviera a aperecer en escena, quedaría en precario un tratado de paz que sólo tenía el apoyo de Gran Bretaña y Francia, pues Italia se sentía descontenta. Y, antes o después, Alemania, Rusia, o ambas recuperarían su protagonismo. Las pocas posibilidades de paz que se tenían fueron torpedeadas por la negativa de las potencias vencedoras a permitir la rehabilitación de los vencidos [Hob01]. El tratado de Versalles sólo establecía la paz con Alemania. Diversos parques y castillos de la monarquía situados en las proximidades de París dieron nombre a los otros tratados: Saint Germain con Austria; Trianon con Hungría; Sèvres con Turquía, y Neuilly con Bulgaria.

El Tratado de Trianon, según Josep Palau [Pa96], que estableció en 1919 la frontera entre Hungría y el emergente Reino de los serbios, croatas y eslovenos -frontera hasta hoy respetada-, adjudicó a Hungría una pequeña parte de Vojvodina, y medió en una disputa serbo-húngara a propósito de Baranja, resolviéndola a favor de los serbios. Por el contrario, la delimitación política entre Serbia y Croacia dentro de Yugoslavia fue siempre imprecisa y sometida a diversos avatares. En el período comprendido entre las dos guerras, hubo hasta tres divisiones administrativas distintas en Yugoslavia. En 1919 se organizaron 33 distritos. En 1929 se formaron 9 provincias (banovinas), con un estatuto especial para la ciudad de Belgrado. En 1939 fue ampliado considerablemente el territorio de la banovina de Croacia para incorporarle la costa adriática desde Zadar a Dubrovnik, así como parte de las actuales Vojvodina y Bosnia y Herzegovina [Pa96].

Por el otro lado, en 1918 se estableció el Comité de Kosovo (1, 2, 3, 4, 5), cuya política fue directamente contra el Reino Unido de Serbios, Croatas y Eslovenos en un principio, y el de Yugoslavia después, tomando como base las bandas terroristas conocidas como kačaks (1, 2, 3) que tuvieron actividad en Kosovo entre 1919 y 1924.

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