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19.6.05

De la creación de la identidad albanesa antes y durante la llegada del imperio otomán

He aquí una reseña en español de los artículos publicados por el Dr. Sam Vaknin para el Central Europe Review entre octubre y noviembre de 1999.

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Los albaneses de la actualidad se hacen descender de los antiguos ilirios, de los que ya se había escrito aquí, aunque una minoría intelectual aún insiste que sus ascendentes directos son los tracios que se han mencionado en diferentes ocasiones ya en este blog. El idioma albanés es, sin embargo, una invención mucho menos antigua (inventado hace unos 1500 años), aunque posee elementos de los antiguos idiomas ilirio y tracio.

Existían en los primeros tiempos de su aparición en la península balcánica, sin embargo, grandes diferencias entre los diversos grupos de los ilirios. Según las investigaciones del Dr. Vaknin, los habitantes de las zonas montañosas (actual Albania), se encontraban aislados del resto y retrasados en comparación con los de las planicies, dedicándose los segundos a extraer fierro, cobre, oro y plata de las minas que administraban y al comercio maritimo utilizando sus liburnae, una especie de galeones muy rápidos y delgados. Los romanos retomaron de ellos el diseño de las embarcaciones, llamándolas por su parte liburnian. Los ilirios creían en la vida después de la muerte y de acuerdo con esta idea y la de las consecuencias de sus actos, enterraban a sus muertos.

Las ciudades importantes de Durres y Vlore fueron fundadas realmente por los griegos hace aproximadamente 2500 años. La primera se hacía llamar Epidamnus y la segunda, a unos cuantos kilómetros de distancia, Apolonia. No es coincidencia, al igual que pasaba en otras regiones de la influencia helénica, que los griegos adoptaran a cambio de su superioridad cultural las mayores aptitudes administrativas y económicas de sus súbditos, en este caso las ilirias, que permanecieron en competencia con la influencia griega. Lo que iniciaba como una alianza de defensa, terminó en la creación de reinos ilirios (de Enkalaya, Taulante, Epiroteo y Ardianés). El enemigo principal de los reinos ilirios, desde aquel entonces, fueron los macedonios bajo el reino de Felipe II y su hijo Alejandro el Magno.

En el año 229 a.C., como ya se comentó aquí, las tribus ilirias (o reinos) fueron conquistados por los romanos, quiénes borraron a las tropas comandadas por la Reina Teuta en su avance hacia el mar Adriático. En el año 289 a.C, ya no existía tal cosa como los reinos de Iliria. Roma gobernaba estas tierras bajo el nombre de Illyricum.

Bajo los 600 años de la dominación romana, el arte, la cultura, la filosofía e incluso la lengua ilirias florecieron bajo una dominación muy comprensiva y benigna. Durante este período, los habitantes de Illyricum podían cultivarse e incluso adoptar los diferentes cultos orientales, tales como el cristianismo o el culto a Mithra (el Dios persa de la luz).

La religión iliria (pagana) competía con el cristianismo, aunque privilegiada por los principios del helenismo de la epoca, que se veían ahorcados por el culto cada vez más oscuro y dogmático que impregnaba a Bizancio, al menos hasta la Controversia Iconoclástica de 732, después de la cual la Iglesia Albanesa (iliria) era apartada de la autoridad del Papa romano y supeditada a la mucho más humana Patriarquía de Constantinopla, por decisión del Emperador Leo III. Cuando se dividió finalmente la Iglesia cristiana en la del Poniente y la del Occidente en 1054, las relaciones espirituales y económicas de una Albania dividida entre el norte pro-romano y el sur pro-Constantinopla, permanecieron intactas.

No es muy conocido que los ilirios efectivamente gobernaran el Imperio Romano en sus últimas decadas, bajo los emperadores Gaio Decio, Claudio Gótico, Aureliano, Probio, Diocleciano, e incluso Constantino el Grande. En 395 d.C., tras la separación del imperio del Oriente (más tarde, Bizantino) y el del Occidente, Albania se veía final y firmemente parte del Imperio Oriental. Como resultado de la influncia ilirica en la política del Imperio Bizantino bajo Anastasio I, Justino I y Justiniano I, Ilria se volvía el objetivo favorito de las tribus bárbaras: los visigotos, hunos y los ostrogotos.

La interacción entre los ilirios y los eslavos que aparecían en los balcanes, era una relación de amor y odio. Muchos grupos ilirios asimilaron la cultura de los invasores, fundiéndose con ellos, como ya se había comentado aquí. En los 300 años, entre los siglos VI y el VIII, del proceso de asimilación, los ilirios desaparecieron como tales para que aparecieran los eslavos, o mejor dicho los eslavos del sur. Sin embargo, los ilirios asentados en el sur, en lo que es hoy Albania y partes de la Macedonia occidental, resistieron este proceso de fusión y preservaron su identidad y su cultura. Para distingirse de los "asimilados", inventaron Albania.

El nombre en sí mismo es, sin embargo, mucho más antiguo. Ptolemio de Alejandría lo menciona unos 600 años antes de que algunos ilirios lo utilizaran para nombrar sus nuevos territorios. Se necesitaron otros 300 años, hasta bien entrado el siglo XI, para que los ilirios pudieran aceptar completamente su reinvención como albaneses -los sucesores de la tribu Albanoi que ocupaba anteriormente la parte central de Albania de hoy (llamada Arberi). Cinco siglos después, los albaneses por sí mismos cambiaron el nombre de su territorio, y lo empezaron a nombrar
Shqiperia. Nadie sabe a ciencia cierta el por qué de este cambio, ni siquiera los estudiosos albaneses, aunque ellos prefieren atribuirlo, sobre bases etimológicas, a shquipe, la palabra albanesa para águila.

Es una ironía de la historia el que el oscurantismo medieval fuera el mejor período jamás alcanzado en la historia de Albania. Durante este tiempo se fundaron ciudades poderosas, habitadas por la nueva clase de burgueses involucrados en el comercio. Las casas de comercio albanesas se establecieron por todo el Mediterráneo, desde Venecia hasta Tesalónica. Los albaneses eran la epítome de la educación y cultivaron las artes; conversaban únicamente en latín y griego, dejando morir su idioma antiguo.

Sin embargo, Albania jamás fue un territorio pacífico. Fue conquistada por los búlgaros, normanos, italianos, venecianos, y luego por los serbios en 1347, bajo el gobierno de la dinastía de los Nemanjic. Muchos albaneses emigraron al ingreso de los serbios hacia Grecia o a las islas del mar Egeo. No fue sino hasta 1388 cuando los otomanos invadieron Albania.

Los albaneses, sin embargo, lograban su independencia nuevamente en 1443, por lo que le tienen que agradecer a Skanderbeg (cuyo nombre verdadero era Gjergj Kastrioti), quién usando su genialidad militar expulsó a los otomanos en una serie de derrotas humillantes adiministradas por parte de la coalición de los príncipes albaneses. Desde su refugio en las montañas en Kruje, él frustraba todos los esfuerzos de los otomanos por retomar Albania, que querían utilizar como base para intentar invadir Italia y de allí toda Europa occidental.

La independencia representó un logro individual, sin embargo y al igual que todos los grandes líderes de la historia, el error de Skanderbeg fue no haber preparado a un sucesor. Después de su muerte en 1506, los turcos retomaron Albania. El papel de Skanderbeg resulta, sin embargo, primordial en la creación de una nación albanesa allí donde no había tal anteriormente y el entorpecimiento del paso de los turcos hacia Europa occidental.

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